lunes, 12 de diciembre de 2011

Lunes, 12 de diciembre del 2011



Me hallo en mi guarida de las tinieblas, sentada en un trono de piedra negra, ébano, con incrustaciones de rubíes y los brazos, el respaldo y el asiento de terciopelo rojo. Me estoy bebiendo un chupito de sangre (sin alcohol). Eructo. Me acomodo mejor y, mirando a ninguna parte, empiezo a hablar.

-Buenos días, tardes o noche. Como veis, soy la típica tía atractiva y misteriosa, la siniestra, que vive en las penumbras...-miro a cámara-. Ya me reconoceréis de haber oído hablar de mí, o haber leído un libro o visto alguna película sobre mi persona. Lo cierto es que soy un tipa bastante famosa... Presento las cosas.

Cambio de plano y música y escenario. Tumulto de gente. Aparece una chica bajita y guapa, risueña, de aspecto pacífico. Es mi amiga Águila. Sale otra chica más alta y de pronunciadas curvas, con cara de indignación, y acto seguido se echa a reír: Chismosa. Vamos a un lugar más iluminado y aparece él, el protagonista, la víctima, un chico sensible y especial al que la gente no valora, pero que es alguien increíble... Pobre. Es una lástima que sea el sujeto al que dirijo mis no beatíficos planes. Luego está su "bando". Sí, división. Así, de entrada. Porque yo, La Mala, me veo apartada para maquinar mis temibles planes.

¡Bueno, bueno, bueno! Ya sabrás quién soy: ¡La Mala! De hecho, mi nombre completo, con apellido, es La Mala de la Peli. Las facciones de mi cara son marcadas, mi sonrisa, maquiavélica y con un encanto como de ultratumba. Mi mirada es impenetrable y profunda, muchas veces fría y cortante. Mi nariz es recta, proporcionándome un perfil atemporal. Mi pelo debería ser rubio, si además fuera súper-popular o algo. En caso de que fuera más pura y pareciera más frágil, sería pelirroja, y tendría el cabello moreno si fuera un bruja. Pues es una mezcla. Nací morena y, según mi peluquero, tengo el pelo rubio oscuro cobrizo, aunque se ve castaño claro. Debería ser "sexy" o algo. No.

Mi etopeya: sucia y rastrera, manipuladora, vil y cruel, con ademanes de superioridad, egocéntrica y egoísta, tacaña, repugnante. Una prepotente hipócrita. En realidad, no. Soy muy sarcástica y, a menudo, borde. ¿Y qué?

Pero también tengo aspectos positivos. Soy alegre y muy inteligente, un poco rara, cordial con la gente que realmente quiero y cariñosa, segura de mí misma, decidida.

No tengo tan mal concepto de mí, aunque tengo el papel que más me gusta de todos. Y qué más me gustaría vivir de verdad en un castillo (eso sí, revestido el interior de madera) y tener un trono para mí sola, un ala del palacio para mi uso exclusivo... Mi único espacio personal es mi habitación, y no es muy grande. Pero es confortable y cómoda. Me siento bien.

Y ya escribiré el problema, el nudo, todo eso, pero hoy no porque me da mucha pereza y tengo que descansar. ¡Jajajá! ¡Exigencias del guión!

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