lunes, 16 de enero de 2012

Lunes, 16 de diciembre del 2012



Clase de inglés. Perdón por mis bostezos, pero es inevitable... Con lo que me apetecería estar cantando Welcome to Paradise... Es que el nivel de inglés en la escuela pública es pobrísimo. Claro, yo a mi querida madre le podría pedir que, por favor, me llevara a una escuela privada, pero prefiero la pública porque siempre he ido a escuela pública y porque aunque sean pocos, aquí tengo el respaldo de algunos amigos, de los amigos de siempre.

Alucina. Vamos a dar el comparativo y superlativo en inglés. OTRA VEZ.

Sigo. Si fuera a una escuela nueva, privada o no, lo tendría más difícil porque caerme a mí bien es bastante muy difícil, y que yo le caiga bien a otro, pues ídem. Así que, por tener algo de vida social, me quedo aquí. Y en bachillerato ya veremos, según me ofrezca este instituto u otros privados. Lo que sea, pero que sean letras más que nada y sin educación física ni matemáticas ni biología no geografía. Por favor, ¡que alguien me saque de esta prisión ya!

Uy, ya son las diez menos veinte. Esto quiere decir que en nada me toca clase de catalán, y la profesora se enrolla más que veinte persianas y media. Se enrolla en sentido de que empieza a hablar y no hay quien la pare, porque de un tema salta a otro y tal y cual y no acabamos nunca. Es que me gustaría darle al pause o al botón de acelerar. Al menos después hay recreo... Que paso con Erizo apoyados en un árbol charlando al sol. Y evitando a los plastas que... En fin. También te lo cuento:

Hay aquí los típicos tíos que son guays, y por guays me refiero a patéticos. Se juntan con las tías guarronas "buenas" y con gente de cursos más altos y, en fin, que se creen lo más. Y lo peor de todo son sus lameculos, esos sí que son el colmo de la ridiculez. Es lo típico de "quiero ser guay pero no puedo". Y eso despierta en mí un gran sentimiento de lástima. Pobrecitos. Ellos verán.

Al grano: que se dedican a darnos el tostón. Vienen como intentando que sea de escondidas mientras yo los miro descarada y fijamente con la ceja arqueada y cara de "Dios-mío-qué-pena-me-dais". Entonces se acercan sigilosamente y se ponen detrás del árbol.

Situación número 1: se apoya uno de ellos en el otro lado del árbol en plan "qué guay soy". Me levanto y me apoyo yo en su hombro. Él sale huyendo despavorido.

Situación número 2: viene uno y me asomo y le digo: Hola. Se va corriendo.

Situación número 3: viene otro y dice: ¿Hacemos un trío? A lo que yo contesto: Eh, NO. Sale por patas.

Situación número 4: viene otro y, referente a la Situación número 3, suelta: ¿Qué te ha dicho este maleducado? Y yo: Que quiere hacer un trío con vosotros. Se van corriendo con el rabo entre las piernas, literalmente.

Situación número 5: viene el de Situación número 3 y: Que me lo he pensao' y que no, que mejor os dejo a vosotros solos *risitas (Ay, que ingienioso soy)*. Una servidora: ¡Ajajajajajá! ¡Pero qué gracia tienes, chaval! Corren a ponerse a salvo.

Situación número 6: desde otro árbol, empiezan a tirarnos cortezas y piedras a nuestro árbol. Soluciones: les espanto con cuatro gritos, contraataco o voy a dirección a dar parte de que nos están intentando apedrear, y si no se le pone fin, les lapido yo a ellos.

¿Ves? Esto tengo que soportar cada recreo. Y después la asignatura más soporífera del mundo mundial: tecnología. Lo siento, pero es que no puedo con ello. Me aburro, el tema no me interesa y, después del patio, me entra un sueñecito más agradable que... Bostezo.

Tal. Que cierro ya el ordenador, que sino luego me da pereza. Hala, ciao.

2 comentarios:

  1. Jajaj muy buena entrada. Me quedo con la frase: "Hay aquí los típicos tíos que son guays, y por guays me refiero a patéticos", me parece perfecta como descripción :).
    Por cierto, yo también estoy en el club de las que ODIAN la asignatura de tecnología... jejej
    Un saludo :D

    ResponderEliminar
  2. Como siempre, tus comentarios me alegran la tarde. ¡Mil gracias!

    ResponderEliminar