viernes, 30 de marzo de 2012
Viernes, 30 de marzo del 2012
Bien. Pues ya es Semana Santa. Es una fiesta católica que, aún siendo agnóstica, me encanta, sí señor. (Pista: ¡Vacaciones!).
Las notas han ido como esperaba, sin sobresaltos. En el último trimestre siempre doy un subidón, para contrarrestar el bajón del segundo.
Hoy he tenido una sensación horrible: la envidia. De verdad. Es detestable. La situación éramos Erizo y yo tocando la batería, y a él se le da muy, MUY bien. Mejor que a mí... Esto es lo que pensaba:
"Tengo tanta envidia que me doy asco, mucho asco. ¿Por qué? Porque yo empecé primero, yo lo vi antes y no es justo que tú vengas un tiempo después, cuando yo apenas soy una novata y la cagué en mi primera audición, y no es justo que se te de tan bien cuando no vas a clase ni pagas noventa euros al mes para avanzar algo en un campo en el que parece que sólo se te da bien esto que haces ahora. Tampoco lo es que te pongas a mi lado o enfrente de mí y hacerlo. Y tampoco soy justa yo al pensar estas cosas mientras sonríes y pruebas algo diferente, así que no debería quejarme. No me gusta la envidia, y hacía tiempo que no lo sentía, pero ahora, te veo sentado en la batería que tengo delante, creando música con las baquetas y los tambores, y cosas que jamás podría imaginarme haciendo, y siento un gusano receloso comiéndome por dentro. Me siento horriblemente mal por ello, y siento que me detesto. Ojalá pudiera llorarlo y desencubrirlo todo y decirlo, pero tengo que tragármelo, por orgullo, quizás, y porque si te lo dijera quizás te sentara mal y dejáramos de vernos los viernes por la tarde para tocar, aunque ocurra que estemos así de distantes y que quiera desaparecer, y lo siento muchísimo porque no te lo mereces, porque tú no sabes lo feliz que me hace verte ni que tengo esta sensación nauseabunda de envidia, ¡y tú te diviertes! Así que lo lamento muchísimo, de verdad, porque te maravilla esto, y lo comprendo, pero me lleno de veneno porque eres mejor que yo, y no es justo, y porque yo no sé cómo no darle importancia, tampoco es justo para ti. Lo siento mucho. Y ahora no sé si plastificarme una sonrisa o chillarlo todo".
Al final se lo he contado, y no ha pasado nada. En serio, nada. Aunque no sé qué esperaba que pasara.
He acabado mis deberes de matemáticas. ¡Ya me quedan menos!
Saludo desde aquí a mi vecina Palmerita (tiene el mismo nombre que Palmera, pero yo le añado el "-ita" siempre).
Aguuuuuuuuuuuuuuuuuuuur ^^
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario