martes, 24 de abril de 2012
Martes, 24 de abril del 2012 (Parte II)
Mamá:
No sé si vas a leer esto, pero desde que he llegado a casa con la noticia de que el examen de recuperación de matemáticas me ha ido mal, me has estado tratando como si yo fuera idiota y, entre tú y yo, las dos sabemos que no lo soy. Quiero decir, ¿por qué me sacas todo lo malo ahora?
<<Recoge esa bolsa, y dóblala, que lleva ahí desde ayer. Pero, ¿tú tienes cabeza? Así no...>>.
<<Recoge esa chaqueta y esos pantalones, que no sé que hacen ahí desde el domingo... Un día te vas a encontrar con tooooodo por el suelo... ¿Qué hace esa chaqueta en el suelo del armario, ahí, tirada? Porque yo no he abierto el armario para tirarla... de momento>>.
<<¿Te parece normal suspender, a estas alturas? Eso quiere decir que no te has esforzado ni has estudiado. Entonces, ¿para qué pago yo una profesora de repaso, si no lo aprovechas?>>.
<<Nunca te acuerdas de estudiar, pero siempre te acuerdas de conectarte al MSN a las siete y media... Aunque pronto vas a olvidarte>>.
<<Va a ser el móvil lo primero que voy a cerrar>>.
Y todo esto muuuuuuuuuuy despacio, como si a mí me costara entender las cosas, y con un tono medio-condescendiente, y muy molesto.
¿Y tú, mamá? ¿No se te ocurre que lo que menos quiero ahora es que me reprendas por todo? ¿Tampoco has pensado que quizás lo que necesite sea un poco de comprensión? ¡No sabía que los sistemas de ecuaciones entraban en el temario! Ni yo, ni nadie. ¿No será que no se había anunciado? Y sí que me he esforzado, ¿o es que, para variar, tampoco me has visto haciendo ejercicios y estudiando? Además, es mi cuarto. ¿Para qué tienes que entrar tú a él? ¿Tanto te importan dos chaquetas mal puestas y una bolsa que no molesta en absoluto? Aunque está claro que a ti sí que te fastidia bastante. Y creo que con que deje de ir a clases de batería tengo bastante castigo. ¡Castígame sin salir, sin lo que sea, pero no sin algo con lo que aprendo! Si me gustara hacer inglés, ¿también me lo quitarías?
Aún tengo más que decir, pero, como siempre, me muerdo la lengua.
Atentamente,
La Mala, tu hija.
------------------------------------------------
Esta tarde, durante el examen de matemáticas, he pedido silencio porque estaban todos hablando. Y Peluquín me ha mandado callar a mí.
-Cállame tú.
-¡Uuuuh! ¿Cómo?-la clase, escandalizada.
-De un p***azo no será, me seguiría sobrando espacio para hablar.
-Pues qué boca más grande.
Iba a añadir algo más, pero me he callado haciendo simplemente una mención de nada al tamaño de otra parte de su anatomía, no he dicho lo que iba a decir porque me autocontrolo y estaría armando revuelo. Después, para mi orgullo, Chismosa y Buda, un amigo y compañero de clase, se me han acercado para felicitarme por mi salida. Que soy la p**a ama. Gracias, hombre, gracias.
Hoy está siendo un día de mier**.
Nada más que añadir.
Ciao.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario