Vale. Lo de ayer lo escribí en pleno cabreo. Al final, cómo no, se arregló.
Lo que no era coña es lo del nuevo nombre del novio de Palmera.
He vuelto a soñar con el dichoso abrazo de reconciliación con El Héroe. A ver, cerebro mío: ¿¡qué me intentas decir?! Lo curioso es que no es el mismo sueño. La primera vez que lo soñé, sucedía en casa de Erizo. La segunda en un lugar que no conozco, y esta vez en un pueblo de la Vall de Boí que conozco cada año mejor. Y, cómo no, me he despertado sin saber muy bien qué hacer: si reírme por soñar lo mismo o si llorar por... En fin. Y aquí estoy, escribiéndolo. Es extraño, y no sé cómo explicarme las frecuentes visitas de El Héroe y sus abrazos perdidos en mi subconsciente. Igual un psiquiatra sí que sabría hacerlo.
En fin... Que tengáis un buen día.
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