miércoles, 18 de julio de 2012

Miércoles, 18 de julio del 2012



Te juro que cada día que pasa de tenis y que tengo que desperdiciar una ínfima parte de mi valioso tiempo con esas GILIP***S me dan arcadas. A la morena, la que va de madura, la cabecilla, la que se cree guay pero sólo es una chula más, a la que va a hacer primero de bachillerato y tiene la misma inteligencia que un langostino, la llamaremos Petulante. A la rubita acólita, que vive en la inopia y que es una pija, que juega a tenis con una pulsera de Tous y viste mayoritariamente de rosa, que es un año menos que yo y tiene bastantemenos masa de su materia gris, la llamaré Simplona.

Pues bueno, Petulante y Simplona el año pasado eran muy majas. Ahora se les ha atrofiado el poco cerebro que tenían (porque sí, eran majas, pero tontas...) y van de guays. En serio, son unas chulas y hacen unas gilipolleces indignas. Después, obviamente, se burlan de mí por cualquier cosa... Y yo las calcino echándoles una de mis miradas con rayos desintegradores. O al menos en mi mente. En fin, que cuando jugamos a matar, dejo que los otros hagan el trabajo sucio y yo observo desde mi muy logrado puesto de muerta que no hace nada, poniendo los ojos en blanco con cada palabra que salía de sus mugrientas bocas (créeme, tú también lo hubieras hecho).

Por otra parte, hoy el profesor (que está buenísimo, por cierto. Ríete de mí si quieres, pero cuando me coge de la cintura y del brazo para enseñarme a dar derechas... Ni en el anuncio de Decathlon) me ha dicho que tengo un revés impresionante. ¡Estupendo! Porque, en realidad, cuando hacemos prácticas casi nunca le doy bien a las derechas (con los reveses casi siempre acierto), pero cuando jugamos, estoy tan desesperada por darle a la bola que juego golpeando como me sale. Creo que estoy creando el Absurd-Tennis. Lo patentaré y me haré rica.

O no.

Quedan DIEZ días para que vuelva Erizo. Estoy que no quepo en mí de nerviosismo y júbilo. Quiero, ¡NECESITO! verle. Y abrazarle, y besarle y que me abrece y me bese, y hablar con él, y contemplar sus rizos, sus pestañas, sus ojazos... Lo necesito.

Mañana voy a comer con las chicas de clase. Al McDonald's. ¡Sí, colesterol por un tubo!

Bueno, voy a comer pasta con salsa de queso.

¡Ta lué!

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