Anoche fue la fiesta del pueblo. Estuve bailoteando, o al menos, tratando de hacerlo, con mamá y Celeste, que es una chica que vive por aquí, entre otros.
Cuando llegué, Celeste ya se había tomado una cerveza y ahora se estaba tomando un vaso (tres cuartas partes ron -se pasaron un poco- y el resto Coca-Cola), y después bebió algo de caipiriña. El efecto fue que pasó de que le diera vergüenza ajena que yo bailara con una niña de diez años que se aburría a bailar y cantar ella.
Pero no adelantemos acontecimientos.
Por la tarde hubo chocolatada y lo servían con coca de azúcar (a lo tonto a lo tonto, me comí cuatro trozos. Normal que luego no me acabara la pizza margarita que cené). Estuve sentada con mi madre y algunas de las mujeres del pueblo, hablando de esto y de lo otro, y después de la cena vinimos al apartamento a cambiarnos. Yo me puse unos tejanos, mis amadas Converse, una camiseta de los Rolling Stones y una sudadera negra desteñida. Me pinté un poco, más que nada, para dar el pego, aunque luego me dijo un niño que me tiraba los trastos que parecía que tenía doce años (en serio, ¿cuándo voy a crecer?). El chaval iba haciendo amagos de acercamiento, hasta que vio mi móvil.
-Un Iphone, ¿no?-mi móvil es algo ancho porque tiene teclado deslizable. Entonces vio la foto del fondo de pantalla-. ¿Y éste quién es?
-Mi novio.
-Ooooh, tiene novio, qué bonito-dijo Celeste. Ella también sale con un tío, pero no parece que importara mucho.
El caso es que después de sus raciones de alcohol estaba algo piripi, pero sólo un poco. Le advertí de que yo no le sujetaría el pelo si vomitaba.
La fiesta no estaba muy animada. Quiero decir, un poco de mambo, algo de rumba y poco más. Lo que me pareció curioso fueron las estelades que habían colgadas y los carteles que rezaban "11 de septembre, una sola veu: INDEPENDÈNCIA; Catalunya, el nou estat d'Europa". Sí, me enervó, porque no pintaban nada, era sólo una fiesta de pueblo y la gente aprovechaba para sacar las banderas y sacar también a lucir su nacionalismo. Claro que me parece bien que la gente tenga sus ideas políticas, porque todo el mundo las tiene, pero... El caso es que no me hizo gracia tanto alarde, porque yo no voy y saco las banderas feministas ni las de Navarra. No es lo mismo, lo sé, pero es mi opinión. Lo que de verdad me cabreó fue que un tío le dijo a Celeste, que iba vendiendo rifas (decía el precio en castellano porque era más rápido de decir) le dijo que o le hablaba en catalán o se enfadaba. ¡Y yo no digo eso cuando me hablan en ese idioma! ¿Qué pasa, que no se entiende el castellano? ¡Jo***, me repateó los higadillos!
Y con esto de las banderas independentistas quería decir que me hizo gracia la combinación catalanista con el típico Sarandonga, pichibiri, pichibiri.
Bueno.
Celeste se fue con un tío. Como quería encontrarla (y cortarle un poco el rollo, ¡que tienes novio, guapa!) fui a preguntarle a un grupo de chavales.
-Perdona, ¿sabes dónde está Celeste?
-Pregúntale al tío que está meando ahí-le miré con cara de "no-me-toques-los-ovarios". Aparecieron otros y les pregunté. Me contestó el chico de antes:
-Estos no están meando.
-Bueno, pues me voy.
-No, mujer, espérate-obviamente, me largue sin mediar palabra. Como la "fiesta" no tenía nada de festivo para los sobrios, mamá y yo nos volvimos a casa a eso de las dos. Qué tostón, de verdad. Yo iba pensando en Celeste. En fin, cada uno es libre de hacer lo que quiera, como ya dije, pero siendo su madre bastante católica y yendo ella algo borracha con un tío a perderse en la noche... Un día la pillarán, ya verás, y se liará parda. Pero ella es dueña de su destino, como se suele decir.
Y ahora me voy a tomar el café de la tarde.
P.D.: Todo lo que he dicho sobre política es mi opinión, sin ánimo de ofender a nadie, de verdad.
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