Bueno. No tengo muchas ganas de escribir, pero aquí estoy.
Ayer celebramos el cumpleaños sorpresa de Palmera, aunque, en realidad, cumpla años el 16 de octubre. El caso es que quisimos que se cumpliera su sueño de entrar en una habitación llena de globos, así que nos tiramos toda la mañana dejándonos los carrillos y los pulmones hinchándolos. Más de trescientos globos. Bueno, pues va y resulta que parece que ni siquiera se me da bien llenar un cuarto de globos. Se quejaban de que hincho lento y de que no sé hacer los nudos (la piel de mis dedos está bastante martirizada).
En teoría íbamos a ser Trencita, Trapecista, Chismosa, Zambomba, Comadreja, Palmera y yo, pero se unió Peluquín a hinchar globos y a comer y toda la pesca. No me pareció mal, pero, a ver, algunos de sus comentarios me irritan, y eso que estoy tratando comportarme con cortesía y corrección con todo el mundo.
Además, ocurrió algo entre Trapecista y Buda, no me preguntes el qué, porque a diferencia de los otros, no me quiero meter en sus vidas. El caso es que todos lanzaban hipótesis sin saber nada en absoluto. Más tarde le comenté a Trapecista que era imposible que dejaran de opinar sobre los demás.
Lo positivo fue que, ¡al fin!, conocí a Cénit, una chica muy maja que es muy amiga de Trencita, con la que llevaba ya algún tiempo comunicándome por Facebook. Pues la chica se fue ayer a Argentina, su cuna, a vivir. Merde. Pero la conocí, y es aún más guapa y más maja en persona.
También fue buena la cara de sorpresa que puso Palmera cuando entró en la habitación, que estaba abarrotada. Yo estaba en la ventana, cámara de fotos en mano, para capturar su cara de sobresalto. Se notó que le gustó mucho, y que disfrutó como un enano (lo que es bastante irónico, porque ella es muy alta).
Y hoy... Hoy se celebra, en conjunto, el cumpleaños de Trencita, Palmera y La Mala, porque nuestras fechas de cumpleaños son bastante cercanas. Y te puedes imaginar dónde estoy yo: en casa, delante del portátil, escribiendo esto, porque estoy castigada. Pero fui yo misma la que se impuso no ir hoy (a Barcelona) si quería ir al cumpleaños de Palmera. Tengo un orden de prioridades, así que ni me lo pensé al escoger a qué "fiesta" ir.
Y me he tirado toda la mañana haciendo un trabajo de plástica, que consistía en pegar trozos de papel de periódico en tonos grises sobre tu foto en blanco y negro. Pues al final no me ha quedado tan mal, pero las tres horas que me he pegado con los papelitos encima de la foto no me los quita nadie. Pero bueno, he conseguido evadirme un poco de todo lo que me rodea y de mis problemas a fuerza de mancharme las yemas de los dedos con pegamento de barra y trocitos de papel y de escuchar música bastante alta durante todo el rato que he estado trabajando.
Encima, la camiseta que me han regalado me viene grande. Parezco una percha, o un palo de escoba, o cualquier cosa delgada y sin curvas.
Oh, sí, estoy muy contenta, gracias por preguntar.
En realidad, me da bastante igual todo.
En fin. Gracias por tragarte todo este rollo sobre mi estado anímico. Hay que tener fuerza de voluntad.


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