lunes, 5 de noviembre de 2012

Lunes, 05 de noviembre del 2012

Actuar. Qué noble oficio, sobretodo si es tu modo de vida y si no cobras por ello.

Estoy desanimada, desasosegada, triste, deprimida, nerviosa, angustiada, afligida, apesadumbrada, mustia, taciturna, melancólica, desazonada, preocupada, y mil sinónimos más, aunque ninguno acaba de plasmar del todo mis sentimientos. Bueno, Armatage Shanks, de Green Day, si que explica mi estado de ánimo:

Strandend, lost inside myself,
my own worst friend
and my own closest enemy.

I'm branded, maladjusted,
never trusted anyone
let alone myself.

I must insist on being a pessimist,
I'm a looner in a catastrophic mind...

O sea:

Varada, perdida dentro de mí misma,
mi propio peor amigo
y mi enemigo acérrimo.

Etiquetada, inadaptada,
nunca confié en nadie,
dejadme sola.

Debo insistir en ser una pesimista,
Soy una lunática en una mente catastrófica...

Sí. Estoy muy triste, y lo peor de todo es que no puedo hablar de ello con nadie. No sin que se saquen conclusiones precipitadas, no sin ser juzgada... Escojo mis palabras y la gente lo interpreta, pero nadie puede comprenderme. Me siento un guiñapo, una niñita abandonada en un mar de gente que pasa por su lado, la roza y la empuja sin girar la vista hacia ella.

¿Cómo me debe ver la gente? Un esqueleto vestido de negro, de piernas torcidas y con calcetines de colorines, con la expresión sombría y los ojos y las cejas negras... Una imagen penosa. Y por dentro soy como un cuarto lleno de telarañas, con una escoba apoyada en una pared, obsoleta.

Mil quebraderos de cabeza, sentimientos recónditos, un mal sabor de boca al que me estoy empezando a acostumbrar, las manos esposadas, el pintauñas desconchado, la sonrisa más triste del mundo y los hombros hundidos hacia adelante. No es lo que muestro. Cara de confianza en mí misma, sonrisas malintencionadas, paso rápido. Todo un disfraz que pesa bastante sobre mis frágiles hombros, pero que llevo de la mejor manera que puedo, esperando que no se me corra el maquillaje y que no se vislumbre una mueca de malestar. Me aparto el flequillo de la cara, sonrío y lanzo comentarios punzantes... ¿Y de qué me sirve? De nada. Quizás debería despojarme de esta careta y esconder mi cara entre mis manos, desplomarme y llorar delante de todo el mundo, suspirar en alto, gritar desesperadamente, huir de todo el que se me acerque... Creo que estoy acorralada y que todo lo que veo a mi alrededor es incertidumbre. Nunca he destacado en nada, no soy muy buena persona, no soy... ¿Qué es lo que soy?



La encarnación de la soledad.

No sé por qué estoy así. No sé si es un bucle de mala suerte y pena, pero me siento tan patética, tan sucia, tan... secreta... Soy todo apariencia, y nadie se preocupa sobre si me desmorono en mi interior. Si me preguntan, <<Oh, sí, estoy perfectamente, soy muy feliz, tengo ganas de vivir y una energía plena>>. Mentira. Se me está empezando a olvidar el significado de la "verdad". No soy capaz de explicar qué es lo que me sucede, a nadie, ni tan siquiera a mí misma. No comprendo nada de lo que me ocurre... Y, mientras tanto, me siento aquí a esperar que alguien que pueda ayudarme, que pueda entenderme, que pueda escucharme o leerme y decirme qué me pasa, y darme una explicación, espero que alguien me encuentre. Falsas ilusiones. No encuentro nadie así a mi alrededor, nadie con quien ser tan franca, nadie a quien no mentirle ni una sola vez, nadie a quien no ocultarle nada...

Debo insistir en ser una pesimista, soy una lunática en una mente catastrófica.

2 comentarios:

  1. Sería presuntuoso pretender hablarte como escritor. El hecho de que lleve 32 años escribiendo, sin haber publicado nada, no me otorga semejante grado de intelectualidad.
    Pero más pretencioso, ya puestos, sería hablarte como persona. Porque el hecho de tener 46 años, sin saber todavía dónde ando de pie, tampoco puede proporcionarte nada que se asemeje a un Ser Humano comprensivo o alentador.
    Por tanto, te hablo como quieras. De todas formas, no es tanto lo que quiero decirte.
    Vive y escribe siempre igual. En tercera persona. Yo hice, tú hiciste o él hizo. Escribir es un tesoro impresionante. E igual que de niños vivimos las aventuras que leemos, conforme vamos creciendo podemos escribir todo lo que no vivimos...
    Invéntate el mundo e inventa a tus personajes.
    No dejes de escribir. Porque es la edad de crear el mundo a nuestra imagen y semejanza.
    Tú no eres la que lo pasa mal.
    Es el protagonista de tu historia.
    Conque no te pongas nunca de protagonista, hermosa amiga.
    No escribas YO.
    Escribe ELLA.
    Y tú, limítate a pasear por tu mundo. Si Dios existe... también podemos corregirle un acento o una coma.
    Besos.

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    1. Muchísimas gracias por tu comentario. No creas que lo leo con voz de sabelotodo enciclopédico, lo pienso con la misma entonación con la que leo tus entradas.

      El problema es que me fundo con La Mala, que yo soy ella, y que no se sabe dónde empieza la una y dónde acaba la otra.

      Mil gracias por tu comentario, de nuevo.

      Un abrazo.

      P.D.: No dejo de leer una sola entrada de tu blog.

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