Empezaré por Chismosa, mi informante. Es muy cursi, de verdad, tan cursi que tienes que haberte preparado psicológicamente antes de charlar cinco minutos con ella cuando está enamorada. Le encanta la ropa, de verdad. Si en la barra del buscador de su ordenador escribes una "b", te conduce a "Blanco", si escribes una "P", vas directa a "PullandBear". Es bastante presumida y pava. Por lo general, siempre tiene alguna novedad que contar (se entera de todo, la tía). Es rara en algunos aspectos, por ejemplo, si ella hace el idiota, no te puedes alarmar, pero cuando yo me pongo a bailar Los Pajaritos en medio de la calle, le da vergüenza ajena y se cambia de acera. Entonces yo voy corriendo a abrazarla, para que se note que me conoce.
Es muy amable y, a menos que le caigas vomitivamente mal, si le pides un boli te lo deja. Si le pides veinte euros ya no, pero vamos, todos tenemos un límite de amabilidad, sino, es de ser tontos.
Es muy constante (como cuando se organiza un cumpleaños y te va detrás cada día para que le des el dinero para comprar el regalo conjunto). Resulta bastante divertida cuando nos reímos de alguien y, en fin, es como ponerle una imagen a la palabra "adolescente".
Con todos ustedes, Chismosa:
Y ahora os mostraré a Palmera.
Insistió en que me explayara en su descripción, así que haré lo que esté en mi mano.
¿Te imaginas la típica tía que se pasa el día riéndose de todo como una boba, que dice cosas incoherentes como si le faltara un hervor-que le falta-y dándote la vara recreo sí y recreo también? Pues esa es Palmera. También es del género tonto, porque se preocupa mucho por cosas que no debería, sobretodo por el "Qué-dirán". Supongo que será un efecto secundario de ser tan amigable y de tener en cuenta a todo el mundo.
Palmera tiene una gran dificultad para discernir entre cuándo alguien es simpático o simplemente hipócrita. No le gusta herir a la gente y la muy idiota siempre intenta hacer feliz a todo el mundo. Es de las que quiere hacer algo para mejorar el planeta.
Siempre se anda metiendo con todos los detalles pequeños que tienen algo que ver conmigo (me saca de quicio), como cuando llevaba aparatos y ceceaba porque la ortodoncia me ocupaba el paladar, o cuando me pongo la americana fucsia y me llama empresaria (sí, sí, muy original). Hay veces en las que me gustaría darle una patada en toda la cara, pero me contengo. Al final va a ser verdad que soy buena amiga.
Es muy pava y adora hacer el tonto. Tiene muchas cosas para hacer, pero siempre saca un hueco para llamarte por teléfono o quedar contigo (una vez "quedamos" en la esteticista, mientras ella se depilaba las piernas íbamos hablando). Es súper simpática, y apuesto lo que quieras a que tú no tienes una mejor amiga tan especial como ella.
Así que aquí va la foto de Palmera:
En esta foto sale casi sin forzar la expresión, muy natural. Parece que quiera atacarte de tanto que enseña los dientes (algún día se le saldrá la dentadura postiza). Espontáneamente es más guapa, pero se empeñó en poner esta foto. En fin, sigue siendo preciosa.
Y con esto acabo hoy. Ahora creo que voy a estar feisbuqueando un ratillo.
Agur, gente.
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