sábado, 29 de diciembre de 2012

Sábado, 29 de diciembre del 2012

Bueno, ya era hora de que escribiera una entrada, ¿no? Pues sí, pero no veas qué pereza me daba. Ahora, como ya estoy en ello, pues tanto me da.

El día de Nochebuena estuvimos mis padres, mi Tata y mis abuelos maternos cenando en casa. Les di los regalos (libro-zapatillas-turrón muy caro-broche-pendientes), y a mí mi madre me regaló un ebook, y es de los mejores regalos que me han hecho en mi vida, quiero decir, es súper práctico y tiene una capacidad enorme. Una persona que no es aficionada a la lectura de media lee cuatro páginas al día, entre la publicidad y todo el rollo. Pues en dos días yo leí unas cuatrocientas, y es poco, porque si por mi hubiera sido, no me hubiera despegado de ese maravilloso aparatito electrónico que tan útil es. Así que le vuelvo a dar las gracias a mamá desde aquí: GRACIAAAAAAAAAAAAAAAAS. En serio, me hizo tanta ilusión que estuve como un cuarto de hora bailando, y después me hice fotos posando con mi ebook, ya sabes, asomando los ojos por arriba, desde todos los planos posibles, besando la pantalla, y todas esas cosas que haces cuando estás tan contenta que no sabes dónde meterte porque quieres explotar de alegría.

Después, el día de San Esteban, fuimos a casa de mi Tata a comer. Ese es otro tema muy importante por estas fechas: la comida. Mi madre prepara mi plato favorito (mar y montaña) sólo una vez al año, por Navidad, y es una cosa tan pero tan deliciosa que sólo con pensarlo ya se me hace la boca agua.

Más cosas. He venido mi tío de Navarra, al que llamaré Perro por una broma nuestra de hace algo así como cuatro años. Le he regalado una camisa que le va pequeña, porque mi tío abulta como un armario ropero de dos puertas, así que tengo que ir a cambiarla.

Ah, sí, ahora puedes encontrarme en tumblr. Léelo tal cual se escribe, es más divertido (para Erizo: "¡Oh, no, chorizo!". Tú no preguntes, que no lo entenderás).

La parte triste me la salto porque no me apetece deprimirme. La parte obvia es que echo mucho de menos a Erizo y eso me pone triste, y no nos podemos comunicar porque el ordenador de donde está él ahora está siempre ocupado y porque su móvil es una BlackBerry y todos sabemos el excelente funcionamiento que tienen las BlackBerries, o como se llame en plural. Así que me tengo que contentar si consigo hablar un minuto por Facebook con él...

Ayer fuimos a comer los de la clase del año pasado. Bueno, de quince que somos, fuimos nueve, porque la gente tiene compromisos o está en la otra punta del Universo (Palmera, Erizo). Comí bien y sobretodo, recuperé mucho tiempo de charla con Águila, mi querida, bajita, delgadita y estupenda Águila. Después, acabamos dispersándonos y entonces todo empezó a ser un poco incómodo, al menos para mi amiga y para mí. Pero estuvo bien, sí.

Pues de momento te he endulzado las Navidades tal y como las veo yo, así que ya seguiré para el 2013 o algo. Quien sabe, puede que esta sea la última entrada del 2012...

Carpe Diem, que se dice en latín.

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