miércoles, 3 de octubre de 2012

Miércoles, 03 de octubre del 2012

Estoy mala. Es como si tuviera cuchillas en la garganta. Bueno, el caso es que, obviamente, no he ido al instituto, básicamente porque apenas podía hablar. Hacía ya mucho tiempo que no me quedaba en casa estando enferma. Me hubiera hecho ilusión sin el dolor.

El caso es que tenía que pedirle los deberes a alguien. Está claro a quién he recurrido. A El Héroe. Y debo decir que la conversación que hemos tenido me ha recordado a las que teníamos hace once meses. La cosa ha empezado por un: <<El Héroe, ¿han puesto deberes?>>, seguido de su: <<Hola. Bueno, que te mejores>>.

El caso es que él estuvo malo el lunes, y no sabes lo mal que me supo que enfermara. Más que nada, tengo que reconocer que me apenó no verle, porque, aunque reine el ambiente de "discordia", sigo queriéndole. Ojalá lo sepa.

A lo que iba. Después de preguntarle por todos los deberes, me he interesado por si había ocurrido algo digno de mención, hasta llegar a un: <<Bueno, y el cani de tenis-el que nos da "clases" de tenis para educación física-nos ha enseñado cómo se tiene que darle a la pelota>>. Y bromas sobre si se ha sacado el título de Enseñanza Primaria, sobre si repitió curso en la guardería y cosas así. Después hemos pasado al profe de gimnasia. Y de ahí a sucesos anteriores en clase de ética. Entonces él ha dicho que tenía que hacer los deberes de castellano (yo los hacía mientras hablaba con él, aunque no estaba centrada en los ejercicios). Le he dado las gracias y le he dicho que espero que esté recuperado del todo de lo que tuviera. Me ha explicado sus síntomas y yo los míos (en este punto parecíamos abuelas compartiendo dolencias). Las últimas palabras han sido:

Él: En fin, me voy. Adióoos (Adióoos, así, con tres oes, lo cual interpreto como un signo amistoso).
Yo: Adióoos :). Y gracias :D.
Él:  De nadaa :) (Con dos as y una carita sonriente).
Yo: ^^

Y estaba pendiente de la conversación, ávida de todas sus palabras y sus faltas de ortografía, de sus expresiones y leyéndolo todo con su voz grave (hará un año o así desde que la estrenó), y cada "Jajaja" era como escuchar su risa... Y me fijaba absolutamente en todos los carácteres que él escribía, en todos, como si en la perfección de una "o" pudiera encontrar todo lo que albergara lo que fue nuestra amistad, como si en una coma encontrara el modo de que todo volviera a ser como antes, de recuperar los silencios que no eran incómodos, todos los minutos que pasaba mirando su pelo, su nariz o su boca cuando se reía a carcajadas, sus camisetas referentes al cine, compartiendo una aracnofobia incurable, diciendo cosas absurdas y sientiéndome totalmente feliz y creyendo sin temor que éramos amigos.

Ah, todo esto lo echo de menos.

Nunca podré dejar de pensar en él.

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