Un ejemplo muy claro es lo que ha pasado hoy en clase de inglés. Cada uno tenía que decir el título de un libro, y somos veinte. Pues bueno, sólo han salido seis títulos (cada uno sólo podía decir uno) y dos de ellos eran de lectura obligatoria, y otros dos eran Harry Potter y Las Crónicas de Narnia. Y el resto de mis compañeros estaban callados. Nadie coge un libro, está claro que Facebook es muchísimo más interesante, así que no sé para qué me esfuerzo. Si sacara un libro caería tan solo en las manos de mi familia, y quizás en las de Erizo. Y sólo porque les importo un poco.
Incluso Chismosa lo ha dicho. Le he explicado por encima una idea que tengo para una historia en plan romántico, porque me parecía un buen argumento y a la gente le gusta las cosas sentimentaloides. Ella me ha dicho que la escriba, la publique y que hagan una película para ir al cine en vez de leerse el libro que sería. Hay formas más rápidas de pegar un tiro, pero me callo, me callo.
A eso es a lo que me refería. A nadie de mi edad le gusta leer, y si lo hacen, es porque se trata de una saga tipo Crepúsculo. A mí, que me den. Nadie me lo ha dicho, pero es como lo siento. No importa que escriba cosas divertidas, cosas filosóficas, cosas tristes, cosas elaboradas, cosas con toda mi ilusión, porque la gente ni siquiera pasará por una librería, ni siquiera se fijaría en el título escrito en el lomo, ni siquiera abriría la primera página, ni siquiera... Ni siquiera saben lo que es una reseña, así que todas mis esperanzas de que alguien se interese lo más mínimo en cualquiera de los capítulos que emprendo llena de inspiración y optimismo, ni aquellos en los que me desahogo escribiendo con furia y lágrimas en los ojos y sollozos en la garganta... Nadie lee. Nadie me va a leer.
Sé que no entenderás por qué estoy triste, probablemente, porque si has acabado aquí es por casualidad. Si no sabes lo que es escribir intentando explicar todo cuanto piensas en una frase, es muy difícil comprenderlo. Creo.
No sirve para nada. Absolutamente para nada.
Si lo que más te gusta hacer en todo el mundo, si tu manera de expresarte no te llevara a ninguna parte y no le interesara absolutamente a nadie, y no tuvieras ya esperanzas de que pudiera gustarle a alguien, o de que captar el interés, que alguien se fijara en ello... Entonces sabrías de qué te hablo. Espero que no tengas mi suerte, la de una pseudo escritora completamente acabada... Incluso antes de comenzar.

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