jueves, 24 de enero de 2013

Jueves, 24 de enero del 2013

Anteayer fue el decimosexto (para mí, dieciséis es un número-una palabra, una edad-importante) cumpleaños de Trapecista. Le regalamos una camiseta con un búho, Comadreja un jersey y Trencita una bufanda hecha a mano (tiene vocación de abuelita). Fuimos a un McDonald's a comer (como que hay mucho dinero para gastar). Luego fuimos al centro comercial y ahí estuvimos. Ya sé que es tarde para felicitarla de nuevo, pero lo haré de todos modos: ¡felicidades!

Y tenía unas cuantas cosas que contar, pero se me han olvidado.

Últimamente siento que no hay espacio para mí en ninguna parte, en ninguna persona. Todos andamos mimándonos y somos tan afectados que no dejamos que nada se entrometa entre ego et ego. Lo pongo en plural porque supongo que también yo cometo este error, pero, desde luego, no es intencionadamente. El caso es que me noto completamente desplazada de casi todo, y de momento estoy incómoda y un poco resentida, pero espero que no vaya a más. Es eso que ya dije de estar rodeada de gente y sentirse completamente sola. Y, lo que es peor, estar con una única persona y también sentirse abandonada. El yo es lo más importante en este mundo, al parecer, y no hay un sitio para mí. Sí, es paradójico porque me estoy preocupando por mí misma, pero así es. Parece que mi opinión no cuenta, que sólo soy un ligero zumbido en un mar de voces que gritan. Mirar a alguien a los ojos y no verte en ninguna parte, eso es. Y me pasa muy a menudo.

En fin, intentaré no darle importancia y esperar que sólo sea una impresión mía, aunque, por desgracia, mi sexto sentido me alerta de que no es así.

Seguiré escribiendo otro día.


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