¡VIVO!
Pero estoy de exámenes, así que empiezo otra vez:
¡RESPIRO!
Vale, muuuuuuuuuuucho mejor. Digamos que la estadística me asfixia y que estoy hasta la coronilla de revoluciones rusas, marchas sobre roma, antisemitismos y felices años veinte. Así que ahora estoy tomándome un Kit-Kat (no literalmente, nunca me han entusiasmado) y aprovecho para actualizar esto.
Bien, estoy de puente. Un puente lleno de horas de estudio y de completar definiciones. No importa.
Me dieron mi nota del examen de francés: un 10. Es que no veas, cómo lo parto. Y en sintaxis, un 9 (en realidad es un 9'1, pero a la profesora le ha parecido bien bajarme una décima. Eh, que es un sobresaliente igual). Me estoy recordando mis logros en el campo lingüístico para cuando me pegue el batacazo aritmético. Este tema me esta costando muchísimo.
Vale, ahora tengo que buscar algo interesante que decir
Hm.
En tres semanas estaré en Praga.
Hm.
Dios mío, estoy muy desinspirada y esto me crispa los nervios. En serio, es como si las palabras se me escurriesen entre los dedos, como dijo Chema Madoz. Siento que mi talento está volando por detrás de la espesa sábana de nubes almidonadas que cubre el cielo esta tarde, y no logro divisarlo. Le he perdido la vista a mi buen hacer.
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| Sin Título, Chema Madoz |
Hablando de Chema Madoz, su exposición es alucinante. Eso sí que hizo que se me encendiera la bombilla. Delante de cada fotografía se me ocurrían miles y miles de títulos, descripciones, metáforas, una puñetera polca de palabras danzando a un ritmo frenético a través de mi mente. Es que... ¡Vaya una mente brillante! No se puede describir su colección. Es, simplemente, asombrosa, fascinante. Ojalá fuera yo tan genial como él... Necesito volver a La Pedrera.
Anda, vuelve a llover. Una lluvia de esas, diagonales, de notas delgadas y constantes. Su repicar en el cristal suena al pálpito de un corazón deshojado...
Vale, esta última frase es más apropiada para otro blog. Quizás me la lleve de viaje.
¿Por qué no puede ser verano ya? ¿Por qué el invierno no deja de intentar colarse en las grietas de la primavera? ¡Que estamos a diecinueve de mayo, por el amor de Dios!
A ver si le doy un vuelco a mi vida y tengo cosas más suculentas que contar.
Hasta entonces... ya iré escribiendo.

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