Tengo la garganta fatal. Por la mañana me es imposible hablar, y a estas horas se vuelve a agravar el problema. Y yo NECESITO expresarme y hacer oír mi voz.
Por suerte, ya estoy en casa después de pasar dos días donde Palmera, por lo de la ausencia de mi madre y para que no pensara demasiado, aunque no he podido no hacerlo. Es que tengo miedo de que algo vaya mal y...
No quiero ni pensarlo.
Mañana hay huelga y, llamadme esquirol, pero asistiré a clase. Estamos a dos días de los exámenes, y así podré repasar unas cuantas asignaturas tranquilamente. Además, esta vez el vaciamiento de las aulas tenía connotaciones independentistas, y no simpatizo con esta idea.
Mañana iré a comer con mi madre y Palmera. Parecerá una tontería, pero estas situaciones difíciles y que hacen que me ponga triste me ayudan a valorar el tiempo con todo el mundo, así que no quiero desperdiciar ni un solo segundo.
Dios, cómo me duele la garganta.
Soy más o menos así, pero enferma:
Creo que voy a cenar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario